Andrés Suárez: «Hoy en día poder defender la cultura segura es un privilegio»

Producido por Tato Latorre y Toni Brunet, Andrés Suárez supón o cumio da evolución do artista galego

CARLA FILLOY E EVA FUENTES

“Bienvenidos a mi salón, hoy se hunde el mundo en Torrelodones, están cayendo árboles por el viento así que espero no morir antes de que acabe la entrevista.” Así, Andrés Suárez, artista ferrolán, danos a benvida ao seu fogar. Entusiasta dos abrazos e da calidez dos encontros cara a cara, o compositor fixo desaparecer a distancia obrigada limitada pola pantalla tras a que se atopa “semiconfinado”.

Máis de tres ano despois da publicación do seu último álbum Desde una ventana, Andrés Suárez presenta o seu oitavo disco, o primeiro homónimo da súa carreira. O seu lanzamento, adiado pola irrupción da pandemia, chegou ao seu público tres meses despois do previsto. Andrés Suárez é o traballo máis persoal de toda a súa discografía, no que a pesar de que o ferrolán amosa a súa mellor versión, tamén cicatriza feridas que levan abertas dende hai máis de dez anos.

Na industria musical, os artistas adoitan presentar os seus discos homónimos ao comezo da súa carreira profesional para darse a coñecer. É o disco Andrés Suárez o  reflexo máis fiel de toda a súa traxectoria? 

Yo pienso que si, lo que pasa es que a raíz de esta pregunta me doy cuenta de que no tiene sentido, ¿yo debería de haber sacado mi primer disco como Andrés Suárez no? “Me llamo así y esta es mi movida y soy de Pantín, en Ferrol”. ¿Vamos a hacer psicoanálisis en la respuesta vale? No sé si era cuestión de timidez, si era cuestión de falta de seguridad o de autoestima, tampoco sé si con 18 años, cuando salió mi primer disco, sabía quién era. Con esa edad me matriculé en Santiago de Compostela y quería ser cantante, entonces grabé un disco en una tarde, como mucha prisa, muchas ganas de vivir y poco sueño. Creo que es ahora cuando puedo decir quien soy, como soy, mis manías, mis costumbres, mi manera de ver la vida… Tengo una vida más pausada, ya duermo mejor (o duermo, que ya es mucho). 

«Creo que es ahora cuando puedo decir quien soy»

En el octavo disco (Andrés Suárez, 2020) resumí lo que era y lo que soy, que manda carallo la verdad. Coñas aparte, no sé por qué ahora. No tiene sentido: octavo disco, disco homónimo, más personal… no tengo ni idea pero me quedé agusto. Conté todo lo que tenía que contar, dije todo lo que tenía que decir. Nadie cambió una coma, un acorde, una nota… Para mí es el disco. Aparte me obligaron mis productores Tato Latorre y Toni Brunet. Me dijeron: “pon la cara en tu portada, súbele a la voz y no le bajes, que es lo que haces siempre. Múestrate joder, y si te equivocas te equivocaste y se convierte en una lección”. De momento lo estoy viviendo muy guay, así que no me avergüenzo de mostrarme por fin.

Considérase cantautor, pero tamén transgresor. Ambos conceptos están presentes no seu disco, no cal non abandona a esencia en acústico á que nos ten acostumados dende os seus inicios no Libertad 8, pero por outra banda sae da zona de confort ao incorporar bases electrónicas. Representan a Andrés Suárez estas dualidades?

¿Sabes que pasa? Yo quiero mucho a mi público, que es la gente que me escucha hoy desde hace cinco minutos, desde hace veintidós en Ferrol, dieciocho en Santiago o desde hace diez en Madrid… Esa gente para mí es mi familia. Un sector de esa familia, que ojalá no se sienta ofendida, sé que detesta que yo evolucione, quiero decir, le encantaría que yo cantase en el Libertad para cinco personas con una guitarra. Yo estoy muy agradecido con la gente que se alegra de que me vaya mejor. Me parecería realmente vergonzoso hacer el mismo disco ocho veces. Hay un disco con un concepto de esencia en acústico, donde la voz es lo que manda, llamado Moraima (2013), que fue el que me abrió las puertas en Latinoamérica, multiplicó mi público por cinco en España, me hizo sonar en la radio por primera vez… fue un éxito, un boom para mí. Y ese sector del público se enfadó conmigo porque yo saqué luego un disco eléctrico (no electrónico). Es que igual mi próximo disco es trap, folk, rock o jazz. 

Agradezco el consejo de la gente de todo el mundo que me escribe, siempre y cuando la crítica sea constructiva y no destructiva (hay mucho que bloquear, eliminar y denunciar en Twitter). Cuando una crítica es constructiva es la hostia. Hay una parte del público que me dice: “tío, yo te fui a ver en directo con banda y no me mola”, hay otra parte que me escribe y me dice: “en acústico no me molas, me molas con banda”, entonces ya no sabes qué hacer. Yo no puedo agradar al público, no tengo que hacer obras y discos para agradar a los demás, tengo que dormir tranquilo por la noche. Si yo hiciera un Moraima 2 no podría mirarme al espejo, estaría buscando las cifras, estaría buscando vender y estar muy bien posicionado.

Hago los discos como sueño y mi equipo profesional los respeta a muerte (Warner, RLM…). Yo soy lo que soy pero puede ser que para el próximo disco haga folk, te garantizo que no tengo ni idea. A mi casa Moraima en Torrelodones (invitadas estáis), vienen traperos, rockeros, gente del blues, cantautores, gente que salió de OT, un bajista que graba en Londres… Yo creo que eso es evolucionar. Por supuesto que soy el Andrés del Libertad 8 con la guitarra, por supuesto que soy el Andrés del último tema Propongo que tiene una base electrónica (de repente llega mi música a los gimnasios ahora) y seré muchos más. No voy a dejar de estudiar, de informar, de aprender… de evolucionar.

O lanzamento do novo disco estaba previsto para marzo, momento no que se declarou o estado de alrma. Finalmente, o seu traballo homónimo víu a luz o 19 de xuño, onde o abrazo e firma que caracterizan os seus lanzamentos tampouco se puido realizar. Por que decidíu non esperar máis?

Ante el parón de marzo yo no podía sacar un disco y menos un disco en el que llevas trabajando un año y medio. Era lanzarlo a la deriva completamente. Yo no sabía si la gente estaba bien. Cuando hicimos el festival Yo me quedo en casa en Instagram , me mandaron 150 privados al Instagram, o 390, de gente con respiradores, de gente en hospitales… imágenes y grabaciones. Nos cambió la vida a todos. Esa gente me decía que se aferraban a mis canciones para tirar para delante. Fue hermoso, ese disco ya había salido de algún modo. Esperamos y consideramos que en junio tenía que salir por un motivo y es que, creo que ya está quedando patente, necesitamos cultura, necesitamos humor, necesitamos amor, necesitamos canciones. 

Tuve la suerte y el honor de dar 30 conciertos este verano y a uno de ellos vino una madre con su hija, con mascarilla, y se pasaron el concierto abrazadas, llorando. Ante esto no existe el Parlamento, no existe el grito, no existe la histeria… Esto fue lo más hermoso que nos pasó en esta pandemia. Por eso lo sacamos, pero de un modo agridulce. Ahora todo lo es. Habla con un taxista, con un hostelero, todo lo está siendo y es muy duro para todos. 

No hay firmas y eso a mi me encantaba. Esto que estamos haciendo a mi me flipa, que es la promo. Es decir, gracias a vosotras me conocerá alguien, o sea ¿que os debo un brindis, no? Es importantísima y eso también desapareció en gran parte ya que hay menos, muchas por Zoom o por Skype, no hay contacto. Ahora nos estaríamos tomando un café o una birra. Yo amaba las firmas, recorrer toda España para abrazar a la gente y decirle “gracias, ven aquí y dame un abrazo”. Eso desapareció. Ahora dar un concierto es tener a la gente con mascarilla a tres metros o a cuatro, por eso hay cero contagios. Claro que jode, pero el disco salió y ustedes lo convirtieron en el más vendido en España, fué número uno porque sois maravillosos. Y creo que se vivió como un mensaje de amor. Cada libro que sale, como el de mi hermana Elvira Sastre, cada publicación que hacen mis compañeros, son mensajes de amor que ayudan a parar un poco esta pesadilla. Habrá gente que diga que este año fue maravilloso y yo les diré “mira vete a la mierda, es una pesadilla”. ¿Que aprendimos? Por supuesto, hasta de las pesadillas se aprende, pero está siendo horrible. Creo que cada publicación cultural es un abrazo, una caricia.

Hai algunha canción neste disco que polas propias vivencias que supón non lle gustaría ter escrito?

Si, sin duda. Me parece una gran pregunta. A pesar de que yo le canto a lo vivido y a lo besado, yo le canto al Alzheimer de mis abuelos, a un polvo en un baño, a un amor, a un desamor, a un paseo por Calella… Estas son mis canciones. Me cuesta muchísimo ser guionista y hacer una canción de una chica en París, de una historia que no he vivido. 

Con lo que yo hablo y con lo que yo cuento, hasta la timidez me impidió publicar una parte de mis escritos. Al final cuando yo hago una canción, siempre hay una segunda, una tercera o incluso una cuarta persona implicada y de algún modo estás dando tú versión. Es un poco injusto. El que publica, está en una posición siempre injusta porque tiene el amplificador, pero no se si tengo la verdad. Tengo mi verdad. 

«Con lo que yo hablo, hasta la timidez me impidió publicar una parte de mis escritos»

Cuando hablas de una ruptura, por ejemplo, das tu versión pero igual la otra persona tiene otra cosa que contar. Me quedaron muchas cosas por contar y no sé si la expresión es no atreverse, sino que guardo respeto por el o la coprotagonista.

Reconcilouse coas tecnoloxías tras a obriga de comunicarse co público por esta vía?

Yo es que tengo a Bea (Beatriz de la Chica, manager de RLM) y al tenerla a ella tengo acceso al mundo porque es ella quien me enseña como hacer un Zoom, por ejemplo. Esa es la mejor respuesta que te puedo dar. Yo soy el mayor desastre informático. A Bea le cuesta tres meses explicarme las cosas para que yo lo pueda hacer bien. ¿Que tengo que hacerlo? Claro. ¿Que gracias a Internet llené teatros en Argentina, Perú, Ecuador y en México? Claro. 

Creo que Internet, como toda droga mal utilizada, te puede destrozar. Yo no tengo ni idea de lo que es Internet. Esta conversación se puede ver en Tokio y me pueden ver ahora así en sudadera. Eso es Internet. Como si grabas un vídeo que de repente no deberías grabar y de la nada está en una especie de nube. Eso es Internet, tío.

As tecnoloxías tamén lle facilitaron cumplir o soño de cantar Nuestra canción coa artista Marketa Irglová, xa que se coñeceron virtualmente durante o confinamento.

Claro, Marketa Irglová desde Islandia graba una canción conmigo… Bendito sea Internet. Pero creo que en sus dosis justas. Si yo ahora estoy doce horas conectado contigo y jugamos al juego de moda o nos unimos a cualquier chat yo no leo libros, no veo cine, no voy al teatro, no estudio guitarra…

Es cierto que estoy súper agradecido y el último regalo que me brindó Internet, además de estas conexiones que no pueden ser personales, es que una de las personas que más admiro (ahora ya quiero y forma parte de mi familia), como es Marketa Irglová pudiera cantar conmigo. Eso fue un regalo de vida que fue gracias a un mensaje privado de Instagram Yo no puedo maldecir Internet cuando primero, dentro de unos años seremos Internet, y segundo, que te escribe la tía que más admiras desde Islandia y graba una canción contigo… Eso es una maravilla. 

Como fillo de sanitaria e polo tanto, plenamente consciente dos riscos que a pandemia estaba a supoñer, consideraba que todos os recursos debían de estar destinados a salva vidas. Como viviu esta situación? 

Soy hijo de sanitaria, de una enfermera que lleva más de 40 años defendiendo la sanidad pública. Yo estaba y estoy a 700km (Pantín-Torrelodones) y pasé duramente las primeras semanas. Llámame trágico o cantautor, pero pensé que sería aún más heavy de lo que parecía. Aquellos que estuvieron en primera línea vivieron y están viviendo la Tercera Guerra Mundial: muertos en los pasillos, cosas muy desagradables… Yo los primeros días estaba 16 o 18 horas diarias con el móvil en la mano diciendo: ¿qué le va a pasar a mi madre? Entonces yo que carallo te voy a hablar de disco, de libro o de canción. Esto nos superó a todos, ya se que hay mucho sabio y mucha gente que sabía lo que venía, diciendo que teníamos que haber hecho esto o lo otro y que no tenemos ni idea. Yo pensaba que era una olita que venía a lo lejos y resultó ser un tsunami que está arrasando el planeta tierra.

«Creo que cada publicación cultural es un abrazo, una caricia»

Con la llegada de la pandemia se paró todo: se pararon los conciertos, se pararon las firmas, se paró el planeta. Cuando se paran los abrazos se para el mundo. Se pararon las caricias, se paró el amor y llegó la ansiedad, el miedo… Menos mal que me aferré al humor de Touri y Perdomo y a la música, a la educación, a las artes plásticas…  a la cultura. Sin esto estaría muerto, estaría loco. 

Despois do confinamento como foi a volta aos escenarios de Galicia coa súa familia entre o público? 

Como soy cantautor empiezo por lo malo, pero voy a terminar por lo bueno. Es durísimo no poder abrazar a mi madre. Mi madre es sanitaria, como ya dije, y darle un codazo a tu madre es duro, es una movida que parece sacada de Netflix o HBO. Esa escena fue en el primer concierto que di, en casa, en Vigo, donde viví los dos atardeceres más especiales y gloriosos que recuerdo.

Agradezco la pregunta porque tengo demasiados compañeros que no saben lo que es volver al escenario, que ya no sé cómo van a subsistir malvendiendo guitarras, bajos, baterías, trabajando en lo que pueden o no trabajando… en muy heavy. Me acuerdo mucho de mis compañeros. Yo pude dar treinta y pico conciertos, que afortunado soy. La semana que viene toco en Tenerife, en Benidorm… soy un privilegiado. Hoy en día poder defender la cultura segura es un privilegio. Pero para privilegio el poder cantar en casa. 

Yo creo que nadie es profeta en su tierra, pero como a mi me tratais en Galicia no me tratan en ningún otro sitio, y lo digo y no quiero ofender a nadie. Sé que hay gente que me escribe hasta de Latinoamérica y me dice: “joder, hablas tanto de Galicia… ¿qué pasa con Madrid?”. Claro que si, yo a Madrid le debo todo. Yo a Madrid vine a tocar al metro, y después del metro toqué en Libertad 8 y de ahí a la Joy Eslava y luego al WiZink lleno cantando con Serrat. Joder, bendito sea Madrid y bendito sea México, Huesca y Murcia, pero yo soy de donde soy, yo me crié en la playa de Pantín. Cantar en Galicia es distinto. 

Hay algo que me jode mucho, que no perdono ni permito, y es la gente que me dice: “es que los gallegos sois muy fríos”. Eso es para mandarlos al carajo, el público más cálido que tengo es en Galicia. En Vigo, en el atardecer aquel, porque la gente no se podía poner de pie, pero ahora, que es todo con los ojos, la gente me estaba mirando como diciendo “por fin un concierto, por fin cantamos, por fin nos tomamos una caña aunque sea a tres metros, por fin salimos de las jaulas en las que teníamos que estar si o si”. Fue la hostia, fue precioso. Volví al Naútico, que es mi casa, volví a muchos lugares… pero esos dos primeros conciertos de Vigo fueron pasar de estar encerrado en una casa en Torrelodones a estar tocando oliendo a casa. Incluso pasaban gaviotas por encima y te girabas y veías la ría de Vigo. Eso me lo llevo a la tumba y fue un regalo de vida.

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